A mi mail ha llegado de http://www.elcastellano.org una interesante reflexión sobre lo que significa navidad, palabra que viene del latín nativitas. Me surgen diversas preguntas:

¿qué tipo de fiesta es la navidad? ¿qué es el espíritu navideño?

¿por qué el árbol de navidad se ve más importante que el pesebre? ¿a quién o qué estaremos adorando en navidad?

¿Por qué se adornan las casas con arbustos y hierbas? ¿qué significará esto?

Este tipo de fiestas refleja el sincretismo religioso, mezcla de costumbres paganas con las sagradas, así como  la fiesta de la Tirana mezcla lo diabólico con la virgen maría. ¿Será algo típicamente humano mezclar dioses y religiones para abarcar todo en un solo momento?

Por otro lado, ¿qué sentido tiene que Jesús haya nacido? ¿Quién es Jesús? ¿Es verdad que fue una persona que hizo muchos milagros y luego de morir nunca se haya encontrado su cuerpo? ¿Por qué siguen habiendo milagros al mencionar el nombre de Jesús? ¿Qué tan importante es que haya muerto por nuestros pecados? ¿es cierto eso de la vida eterna?

Si se recuerda el nacimiento de alguien importante como Bernardo O’higgins o Pablo Neruda, se recuerdan las buenas obras que hicieron, ¿por qué no recordamos la gran obra que hizo Jesús de Nazaret?

Yo me pregunto estas cosas y por supuesto tengo muchas respuestas, pero ahora te toca a tí, tú, lector ¿no te has preguntado estas cosas?

 

 

 

Navidad

Cuando compramos los regalos de Navidad, decoramos el árbol o nos reunimos con la familia alrededor de la cena navideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esas tradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.

La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de Occidente, se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo V, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del niño Dios de los cristianos el 6 de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latínnativitas, nativitatis ‘nacimiento’, ‘generación’.

En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre y fueron dejando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.

No se conoce con certeza la razón por la cual se eligió el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña, pero los estudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieran propuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cada día más alto por encima del horizonte.

Una vez que la Iglesia oriental instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus regalos de oro, incienso y mirra.

A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola que tenían lugar al comienzo del invierno.

Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno.

Y no hay que olvidar que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.

En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales, y daban regalos a los niños y a los pobres en un clima que hoy llamaríamos navideño y, a pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana.

Por otra parte, con la llegada de los invasores teutónicos a la Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados.

La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.

Por Ricardo Soca, de la página http://www.elcastellano.org/palabra.php

 

Acerca de profesoracarolina

Profesora egresada de la carrera de Licenciatura en Educación en Castellano de la USACH

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